domingo, 6 de abril de 2014


ÁNGEL ANTONIO GONZÁLEZ IN MEMORIAM

Ha bastado el soplo mortal de un pulmón averiado sobre la vida de mi amigo Ángel Antonio González para comprender y sentir palabra por palabra la “Elegía a Ramón Sigé”, de Miguel Hernández. “Un manotazo duro, un golpe helado,/ un hachazo invisible y homicida,/ un empujón brutal te ha derribado.” Con el corazón apretado de congoja, decidí aceptar la invitación de ABC para escribir su necrológica que hoy domingo antecede a las tradicionales esquelas abecedarias. Hubo un tiempo en que se daba por hecho que quien no aparecía en los obituarios o las esquelas del diario monárquico o no era nadie o era falso que hubiera muerto.
Por eso acepté escribir la reseña que publica hoy el periódico al que prácticamente dedicó su vida y cuyo título “Elegante eficacia en la Redacción de ABC”, de la cosecha del diario, es una muestra de lo que significó Ángel Antonio en esta bendita profesión del demonio.

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lunes, 31 de marzo de 2014


AQUELLA LECHE EN POLVO AMERICANA

      Se sabe que llega un momento en la vida, más bien tardío, en que los recuerdos se abaten como estorninos sobre el olivar sin siquiera convocarlos. Cierto es que resulta preferible la memoria, aunque sea desbaratada, que la desmemoria inclemente que apenas deja en la persona una sonrisa de niño pillado en un renuncio, en una falta, una sonrisa desprotegida, pero ese aletear de recuerdos resulta a veces en exceso invasivo y agobiador.
Los estorninos ─o los tordos, que también gustan andar de revolique─  se me desplomaron esta vez ante la mención de la pobreza infantil en España ─la segunda peor de la Europa comunitaria─ de Cáritas Europa, puesta en duda por el ministro de Hacienda “y Estadísticas Macroeconómicas”, Cristóbal Montoro, por considerarla falsa, alejada de la realidad y ¡apegada a la estadística!

La repercusión del informe de Cáritas ha dejado la propaganda del campeón de la reactivación económica y la Marca España en estado comatoso. Y de paso ha incendiado las redes sociales con algunos comentarios que han llegado a comparar la pobreza infantil de la España actual con la de nuestra posguerra no tan lejana.

lunes, 24 de marzo de 2014


LA HORA DE LAS ALABANZAS
 


Le ha llegado a Adolfo Suárez el día de las alabanzas, aquel que en Andalucía sirve de plegaria para pedirle a Dios que nos libre de jornada aparentemente tan auspiciosa. Porque significa lisa y llanamente que te has muerto o has desaparecido de la sociedad. A Suárez le comenzaron a llover alabanzas cuando se supo que se introducía en el largo túnel de la desmemoria y paralelamente se levantaban en España trincheras y recaudos para evitar el diálogo que tanto utilizó él y tan buenos frutos reportó a un país en construcción.

lunes, 13 de enero de 2014


RUIZ─GALLARDÓN: EL ESCORPIÓN Y LA RANA

 Ya era difícil ganarles en impopularidad al presunto ministro de Educación y Cultura (¿?), José Ignacio Wert, y a la no menos presunta ministra de Sanidad, Ana Mato, e incluso al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, pero además de conseguirlo, el personaje más vanidoso del Gobierno de Mariano Rajoy ha logrado enemistarse con el paisanaje de tal modo que solamente la ultraderecha apoya sus actuaciones. Eso sí, con las cautelas necesarias a la vista de cómo se ha conducido el personaje en las últimas dos décadas.

(Por cierto, la habilidad de Rajoy para esquivar la responsabilidad de las leyes y las actuaciones más controvertidas cargándoselas al haber de sus ministros es de manual)       

Gallardón engañó a todos: a los de su partido y a los de la oposición. En las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas anteriores a la segunda victoria de Rodríguez Zapatero, Alberto Ruiz─Gallardón se revelaba el político con mejor imagen nacional de todo el espectro político.

jueves, 2 de enero de 2014

BORGES Y LA IRRITACIÓN DE LOS ARGENTINOS
    En “El libro de arena” escribió Jorge Luis Borges: “Si el tiempo es infinito, estamos en cualquier punto del tiempo”, o sea   que en lugar de cumplir los años que afortunadamente cumplimos podemos estar cumpliendo, recumpliendo más bien, los 25 o los 10 o los 15. Borges era un genio que se prolongó en su minuciosa escritura y los argentinos son, por lo general, excesivos, ampulosos y gestualmente italianos. Ahora que las temperaturas sobrepasan los 50 grados centígrados (al sol, se supone) y los constantes cortes de luz apagan neveras y artefactos de aire acondicionado, en lugar de traerse hielo del glacial Perito Moreno, encienden hogueras. Estos argentinos… Pero tienen razón con las protestas que sin embargo me dejan algo perplejo por producirse en una ciudad cuyos servicios públicos están en manos de exitosas empresas energéticas.
  


jueves, 5 de diciembre de 2013


LA INTUICIÓN DE ADOLFO SUÁREZ

(En la víspera del 35 aniversario de la Constitución de 1978, conviene recordar los trabajos y el esfuerzo de un hombre cuya genial intuición política se encuentra ahora enquistada en algún lugar de su desmemoria. Por ello reproduzco aquí con algún retoque para actualizarlo el artículo que publiqué en La Verdad de Murcia el 18 de octubre de 2012)                                                                         

Aquel día otoñal de 1979 llovía a ráfagas sobre toda la Península, especialmente en Cataluña y en el País Vasco, pero también en un Madrid húmedo y gris cuya temperatura máxima no sobrepasó los 12 grados. En el palacio de La Moncloa, sede de la Presidencia del Gobierno, el equipo del presidente Adolfo Suárez trataba de mostrar la más completa normalidad ─“tranquilidad bajo presión”, la calificaba Eugenio Bregolat─ mientras los datos se iban colando por el teléfono y los teletipos.

martes, 3 de diciembre de 2013


EL ACOSO DE LA INFAME TURBA

     En 1971 la editorial Lumen publicó un libro de entrevistas, “Infame turba” se titulaba, a una serie de escritores comprendidos entre Leopoldo María Panero y Gabriel Ferrater, como Ana María Moix, Félix de Azúa, Pere (Pedro entonces) Gimferrer, Vázquez Montalbán, Luis Goytisolo, Claudio Rodríguez, Marsé, García Hortelano, Benet, Castellet, Carmen Martín Gaite, Ángel González, y así hasta veintiséis narradores, poetas o críticos con años de trabajo a sus espaldas, de lucha con el idioma en pos de la hermosura, en debate permanente con los demonios de la censura, los editores, los lectores o los finales de mes. Por entonces, todavía España era tiempo de silencio y los políticos bienpensantes de la época catalogaban de infames a tan excelente ramillete de genios del pensamiento y la palabra para empaquetarlos bajo el marbete de turba: “muchedumbre de gente confusa y desordenada”.