REDES SOCIALES: ENTRE
LA SOLEDAD Y LA EGOLATRÍA
El 15 de julio
pasado, tras darle a la tecla Enter en mi último post sobre política española,
decidí tomarme un tiempo de reflexión sobre las redes sociales a las que me había
llevado mi nueva ocupación de bloguero. Mi carpeta de entrada de Outlook siguió
rebosando de correos electrónicos absolutamente prescindibles y determinadas
redes, como Facebook, Linkedin o Twiter me acosaban y achuchaban de manera
inmisericorde para pertenecer a su cruce de mensajes o participar más
activamente en él. No me dejé. Incluso opté por rebajar hasta el encefalograma
plano mi participación en Facebook, tan agobiado y desorientado me hallaba. Y
sigo estándolo, que conste.