LA HORA DE LAS ALABANZAS
Le ha llegado
a Adolfo Suárez el día de las alabanzas, aquel que en Andalucía sirve de
plegaria para pedirle a Dios que nos libre de jornada aparentemente tan
auspiciosa. Porque significa lisa y llanamente que te has muerto o has desaparecido
de la sociedad. A Suárez le comenzaron a llover alabanzas cuando se supo que se
introducía en el largo túnel de la desmemoria y paralelamente se levantaban en
España trincheras y recaudos para evitar el diálogo que tanto utilizó él y tan
buenos frutos reportó a un país en construcción.
