lunes, 24 de marzo de 2014


LA HORA DE LAS ALABANZAS
 


Le ha llegado a Adolfo Suárez el día de las alabanzas, aquel que en Andalucía sirve de plegaria para pedirle a Dios que nos libre de jornada aparentemente tan auspiciosa. Porque significa lisa y llanamente que te has muerto o has desaparecido de la sociedad. A Suárez le comenzaron a llover alabanzas cuando se supo que se introducía en el largo túnel de la desmemoria y paralelamente se levantaban en España trincheras y recaudos para evitar el diálogo que tanto utilizó él y tan buenos frutos reportó a un país en construcción.

lunes, 13 de enero de 2014


RUIZ─GALLARDÓN: EL ESCORPIÓN Y LA RANA

 Ya era difícil ganarles en impopularidad al presunto ministro de Educación y Cultura (¿?), José Ignacio Wert, y a la no menos presunta ministra de Sanidad, Ana Mato, e incluso al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, pero además de conseguirlo, el personaje más vanidoso del Gobierno de Mariano Rajoy ha logrado enemistarse con el paisanaje de tal modo que solamente la ultraderecha apoya sus actuaciones. Eso sí, con las cautelas necesarias a la vista de cómo se ha conducido el personaje en las últimas dos décadas.

(Por cierto, la habilidad de Rajoy para esquivar la responsabilidad de las leyes y las actuaciones más controvertidas cargándoselas al haber de sus ministros es de manual)       

Gallardón engañó a todos: a los de su partido y a los de la oposición. En las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas anteriores a la segunda victoria de Rodríguez Zapatero, Alberto Ruiz─Gallardón se revelaba el político con mejor imagen nacional de todo el espectro político.

jueves, 2 de enero de 2014

BORGES Y LA IRRITACIÓN DE LOS ARGENTINOS
    En “El libro de arena” escribió Jorge Luis Borges: “Si el tiempo es infinito, estamos en cualquier punto del tiempo”, o sea   que en lugar de cumplir los años que afortunadamente cumplimos podemos estar cumpliendo, recumpliendo más bien, los 25 o los 10 o los 15. Borges era un genio que se prolongó en su minuciosa escritura y los argentinos son, por lo general, excesivos, ampulosos y gestualmente italianos. Ahora que las temperaturas sobrepasan los 50 grados centígrados (al sol, se supone) y los constantes cortes de luz apagan neveras y artefactos de aire acondicionado, en lugar de traerse hielo del glacial Perito Moreno, encienden hogueras. Estos argentinos… Pero tienen razón con las protestas que sin embargo me dejan algo perplejo por producirse en una ciudad cuyos servicios públicos están en manos de exitosas empresas energéticas.
  


jueves, 5 de diciembre de 2013


LA INTUICIÓN DE ADOLFO SUÁREZ

(En la víspera del 35 aniversario de la Constitución de 1978, conviene recordar los trabajos y el esfuerzo de un hombre cuya genial intuición política se encuentra ahora enquistada en algún lugar de su desmemoria. Por ello reproduzco aquí con algún retoque para actualizarlo el artículo que publiqué en La Verdad de Murcia el 18 de octubre de 2012)                                                                         

Aquel día otoñal de 1979 llovía a ráfagas sobre toda la Península, especialmente en Cataluña y en el País Vasco, pero también en un Madrid húmedo y gris cuya temperatura máxima no sobrepasó los 12 grados. En el palacio de La Moncloa, sede de la Presidencia del Gobierno, el equipo del presidente Adolfo Suárez trataba de mostrar la más completa normalidad ─“tranquilidad bajo presión”, la calificaba Eugenio Bregolat─ mientras los datos se iban colando por el teléfono y los teletipos.

martes, 3 de diciembre de 2013


EL ACOSO DE LA INFAME TURBA

     En 1971 la editorial Lumen publicó un libro de entrevistas, “Infame turba” se titulaba, a una serie de escritores comprendidos entre Leopoldo María Panero y Gabriel Ferrater, como Ana María Moix, Félix de Azúa, Pere (Pedro entonces) Gimferrer, Vázquez Montalbán, Luis Goytisolo, Claudio Rodríguez, Marsé, García Hortelano, Benet, Castellet, Carmen Martín Gaite, Ángel González, y así hasta veintiséis narradores, poetas o críticos con años de trabajo a sus espaldas, de lucha con el idioma en pos de la hermosura, en debate permanente con los demonios de la censura, los editores, los lectores o los finales de mes. Por entonces, todavía España era tiempo de silencio y los políticos bienpensantes de la época catalogaban de infames a tan excelente ramillete de genios del pensamiento y la palabra para empaquetarlos bajo el marbete de turba: “muchedumbre de gente confusa y desordenada”.

jueves, 21 de noviembre de 2013


CRISTINA ONASSIS EN SU HUMILDE ANIVERSARIO

Los meses de noviembre llevan mucha muerte en sus alforjas, no se sabe si porque el aire se enrabieta y pasa de la caricia al alfilerazo o porque los meses del calor boreal agotan al personal y lo convierten en víctima o en verdugo. Pero desde los primeros días, que conmemoran a todos los santos del Cielo y a todos los difuntos de la Tierra (santos o no), basta con rascar un poco cualquier día para encontrar un muerto de postín.

Por estas fechas se recuerdan las muertes de, por ejemplo, el presidente John F. Kennedy, el anarcosindicalista Buenaventura Durruti o el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera; o el mismo Franco o yo qué sé de gente. Solo los de las cifras redondas -20,25, 30, 50 o 100 años- suelen ser motivo de atención de obituarios y recordatorios. Tendría que ponerme a googlear en plan documentación y tampoco viene mucho al caso. El más humilde es también el de una millonaria, Cristina Onassis, a quien tan solo el hecho de cumplirse el 25 aniversario de su muerte la viene a sacar fugazmente del olvido.

martes, 19 de noviembre de 2013





UN SOUFFLÉ DE ESPÍAS Y FARISEOS

Para los voceros de la alarma y los predicadores de la desgracia, incluso se estuvo a punto este verano de que el mundo entero rompiera relaciones diplomáticas con Estados Unidos a causa de su espionaje masivo a todo lo que se mueve. El hermoso soufflé fue creciendo con la ayuda del fuego, el calor de los hipócritas y el fragor de los fariseos hasta que alguien, seguramente sin intención, abrió la puerta del horno y el merengue se desplomó.  Nuestra actualidad mediática es un soufflé que normalmente pasa a mejor vida tan pronto alguien abre la puerta del horno. Los titulares catastróficos, cada vez más alarmantes conforme disminuye la capacidad de indignación de la población, se desinflan a los pocos días de avisarnos la cercanía del abismo y tras haber causado la irritación primero y la negativa después de los políticos y expertos concernidos en el escándalo.