UN SOUFFLÉ DE ESPÍAS Y FARISEOS
Para los voceros de la alarma y
los predicadores de la desgracia, incluso se estuvo a punto este verano de que
el mundo entero rompiera relaciones diplomáticas con Estados Unidos a causa de
su espionaje masivo a todo lo que se mueve. El hermoso soufflé fue creciendo
con la ayuda del fuego, el calor de los hipócritas y el fragor de los fariseos
hasta que alguien, seguramente sin intención, abrió la puerta del horno y el
merengue se desplomó. Nuestra actualidad
mediática es un soufflé que normalmente pasa a mejor vida tan pronto alguien
abre la puerta del horno. Los titulares catastróficos, cada vez más alarmantes
conforme disminuye la capacidad de indignación de la población, se desinflan a
los pocos días de avisarnos la cercanía del abismo y tras haber causado la
irritación primero y la negativa después de los políticos y expertos
concernidos en el escándalo.