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martes, 13 de mayo de 2014


ASESINATO Y MISERIA EN CAMPAÑA

El asesinato de Isabel Carrasco, presidenta del Partido Popular de León y de su Diputación Provincial, ha cortado de un hachazo la campaña a las elecciones europeas, una de las más anodinas de que se tiene noticias. Está de más buscar motivaciones para un acto tan vil puesto que nada justifica un asesinato aunque se cometa contra un asesino o sobre el más insignificante miembro de la sociedad. Ocurre que las reacciones de condena y dolor se magnifican e incrementan conforme sea la influencia social de la víctima que en este caso se trata de una personalidad políticamente connotada, perteneciente al partido en el Gobierno.

Ya están en marcha las correspondientes manifestaciones de condena con el consiguiente desgaste de los adjetivos calificativos ─vil, miserable, infame, despreciable, canalla, abominable…─ en tanto el dolor se cobija en los adentros de sus deudos. Mientras la policía recompone los motivos habría que subrayar dos aspectos sobre los que reflexionar: la ausencia del terrorismo en el homicidio de un político español y la sorprendente vileza con que determinados usuarios de las redes sociales se despachan al socaire del anonimato.

jueves, 20 de junio de 2013


CONFESIONES DE UN BANQUERO DIPSÓMANO

Me lo decía un bancario amigo en una lejana noche de copas, suelta ya su lengua. Yo lo llamaba banquero debido a los altos cargos que ocupaba en países americanos, pero el me repetía una y otra vez que sólo era un bancario, con mucha experiencia, pero bancario y como tal se iba a jubilar, al contrario que los banqueros, que no se jubilan nunca.

Aquella noche hablábamos del control que ejerce el poder de cualquier tipo sobre los ciudadanos y su insaciable voracidad por adentrarse en su intimidad. Ya no era el ojo de la cerradura, ni el agujero en la pared de los vestuarios, ni el magnetófono espía bajo la cama de la pareja infiel. Todo se había vuelto tremendamente sofisticado. Y no sólo el poder: todos nos hemos vuelto unos fisgones, le decía yo, como lo demuestra el imparable auge de los vídeos pornográficos caseros y el huroneo en las redes sociales en busca de barro con el que ensuciar a alguien venga o no a cuento.



lunes, 17 de junio de 2013


EN CUEROS VIVOS

Así, en cueros vivos, y no sólo en los aeropuertos, nos está dejando el maldito vicio que ha acometido a los gobiernos y los servicios de “¿inteligencia?” de todo el mundo de escudriñar en nuestras vidas para conocer la talla y la marca de nuestra ropa interior.


El brutal ataque terrorista del 11-S de 2001, que colapsó las Torres Gemelas y provocó graves daños en el centro neurálgico militar de EE.UU., el Pentágono, ha servido para que al socaire de la lucha antiterrorista todo esté ya permitido, como han demostrado las revelaciones del joven informático Edward Snowden, considerado traidor por los estadounidenses, y las consiguientes declaraciones de redes sociales como Facebook y Microsoft reconociendo su colaboración con el espionaje de EE.UU., no sabemos si por medio de la red anglosajona Echelon o por otros conductos más sofisticados.