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jueves, 14 de marzo de 2013


CONFIRMADO: DIOS ES ARGENTINO

 
Hace décadas que los naturales del país, encaramados en su enorme y comprensible ego, tenían la certeza absoluta, los datos incontestables, la evidencia prístina (¿viste?) de que el gran Dios era argentino. ¿Qué país puede albergar en el mismo territorio y a un tiempo la demostración de la eternidad en sus manifestaciones estática (el glaciar Perito Moreno) o dinámica (las cataratas de Iguazú)? ¿Qué lugar fuera de Europa puede tener como capital una ciudad europea como Buenos Aires? ¿Qué pueblo, si no es el elegido, puede mostrar entre sus ídolos la constatación de la existencia de ese Dios argentino? A ver si no por qué al idolatrado Diego Armando Maradona se le llama “la mano de Dios”. A Maradona anda moviéndole la silla un muchacho de nombre Leo Messi que para contrarrestar lo de la mano y como reclamando su lugar eleva los índices al cielo a cada gol que marca. Puede terminar siendo “el pie de Dios” de tantos aciertos contra el arco rival.


jueves, 21 de febrero de 2013

LA MANO DE DIOS
              No sean ustedes descreídos. No puede ser que Dios se cansara de echar una ayuda a los mortales una vez que impulsó la manita de Diego Armando Maradona sobre el balón que le valió a Argentina la victoria ante Inglaterra en el Mundial de México de 1986 y a tan peculiar futbolista el mote de “la mano de Dios”. Podría asegurar sin caer en el error que ahora no más parece haber resucitado el impulso digital en el corazón de un político gallego. Así son las cosas.            
             Quizás nada haya sido más beneficioso para el bien común y el porvenir de nuestro país que el nombramiento de Alberto Ruiz Gallardón como ministro de Justicia. Ninguna lluvia de bienes puede superar el acierto de una decisión como la que tuvo a bien adoptar el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en lo tocante a la titularidad del Ministerio de Justicia. Ahí demostró Rajoy su acrisolada genética gallega.