LA MANO DE DIOS
No sean
ustedes descreídos. No puede ser que Dios se cansara de echar una ayuda a los
mortales una vez que impulsó la manita de Diego Armando Maradona sobre el balón
que le valió a Argentina la victoria ante Inglaterra en el Mundial de México de
1986 y a tan peculiar futbolista el mote de “la mano de Dios”. Podría asegurar sin
caer en el error que ahora no más parece haber resucitado el impulso digital en
el corazón de un político gallego. Así son las cosas.
Quizás nada
haya sido más beneficioso para el bien común y el porvenir de nuestro país que
el nombramiento de Alberto Ruiz Gallardón como ministro de Justicia. Ninguna
lluvia de bienes puede superar el acierto de una decisión como la que tuvo a
bien adoptar el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en lo tocante a
la titularidad del Ministerio de Justicia. Ahí demostró Rajoy su acrisolada genética
gallega.