AUSENTE ESPAÑA
Pareciera que la visita de Barak
Obama a La Habana –histórica sin duda- hubiera competido con la del papa
Francisco, hace unos meses y si me apuran con el mismísimo Espíritu Santo de
haberse manifestado. Hace menos de un año fue el presidente francés, François
Hollande, quien pudo entrevistarse con el líder de la Revolución Fidel Castro
en persona, poco después de que a nuestro ministro de Asuntos Exteriores, José
Manuel García Margallo, le diera el presidente Raúl Castro con la puerta en las
narices.
Probablemente, Hollande recordara la
exclamación atribuida a su antecesor y conmilitón, François Mitterrand, el de
la “grandeur”, ante un subcontinente comunicado por el castellano: “¡Ah, si
tuviéramos nosotros Latinoamérica!”
