¡AQUELLAS MUCHEDUMBRES DEL 75…!
No va de nostalgia, que según José Luis de Villalonga “es un error” y para
el Diccionario del Español Actual de Seco, Andrés y Ramos, es la “tristeza causada por la lejanía o la
ausencia [de alguien o de algo]”. No va de nostalgia, como se verá por el
relato, sino de recuerdos que se avivan y revolican por las imágenes del
sentimiento popular desbordado, como el que se está expresando ahora con la
muerte del presidente venezolano, Hugo Chávez, y hace unos años con la muerte
en accidente de la entonces “princesa del pueblo”, Diana de Gales. Solamente la
manifestación excesiva del llanto y el grito, la conmoción de una sociedad
aparentemente inerme ante la ausencia del icono trabajosamente fabricado, enlazan
ambos acontecimientos, tan alejados, sin embargo, entre sí, como el trecho que
los separa de la muerte de nuestro contumaz dictador Francisco Franco. Quizá
los lacrimosos pucheros de Arias Navarro y de Nicolás Maduro al dar a conocer
ambos acontecimientos podrían motivas algunas semejanzas, pero hasta ahí no más.
La descarnada expresión de dolor de los venezolanos poco se compadece con la
silente y compungida de quienes se agruparon ante el Palacio de Oriente.