EL ASESINATO DE LA NIÑA ASUNTA, UNA CUMBRE DEL PERIODISMO
No sé bien si Mario Vargas Llosa
tiene mucho o poco apego al periodismo. Él mismo escribe un enjundioso artículo
quincenal que rula de España a América y de ahí, traducido, al mundo entero. Muchos
de sus artículos son verdaderas joyas de investigación. De su última novela,
“El héroe discreto”, se podría decir lo que él de las historias que narra: “No
eran obras maestras, estaban más cerca de los culebrones venezolanos,
brasileños, colombianos y mexicanos que de Cervantes y Tolstoi, sin duda. Pero
no tan lejos de Alejando Dumas, Émile Zola, Dickens o Pérez Galdós”, escribe el
Premio Nobel en el último tercio de su novela. Pero lo que sí parece claro es que
denuesta del acoso y el agobio del enjambre de reporteros que persiguen la
noticia recién conocida o al personaje que la protagoniza. Y así será siempre,
sin duda, aunque no es lo peor.