CANCIÓN
DE OTOÑO EN PRIMAVERA
El profesor de Francés del
internado, a quien llamábamos “le divine
lapin”, por sus facciones medio
conejiles, se reveló un enamorado de los Poemas
saturnianos de Paul Verlaine de los que nos solía recitar la “Canción de Otoño”, especialmente su
primera estrofa en la que, decía, se encontraba en todo su esplendor la
profundidad de la pronunciación francesa, aunque pasado el tiempo tengo para mí que era un melancólico de libro. Aquella primera estrofa se nos grabó
de manera indeleble a los alumnos de aquella promoción: Les sanglots longs / Des violons
/ De l'automne / Blessent mon coeur / D’une langueur / Monotone. Y
quedó larvada a la espera de que la lectura del Canto General de Pablo
Neruda la rescatase. El resultado fue esta melancólica columna de tarde de
domingo titulada Visita que se publicó en el diario ABC el 3 de marzo de 2000.