El currículum vitae
(A comienzos de
nuestra joven democracia la redacción de un currículum vitae se diferenciaba de
los actuales en varios aspectos: las empresas los leían, se confeccionaban sin
la precisión con que ahora se escriben y era imprescindible adjuntar ¡pretensiones!
A la obsesión de un viejo amigo por un currículum de los de entonces se refiere
este relato)
Seguramente
pensarías cuando terminó todo que se precisaba la voz del director diciendo
Corten Hemos terminado por hoy. Y el revuelo se habría deshecho y desperdigado
la gente por calles y bares. Yo creo que pensarían eso porque lo pensamos
muchos, y sí no lo hiciste así fue porque quizá no estabas o porque tu labor de
protagonista te impedía construir cualquier pensamiento ‑pues era de suponer
que estabas muerto. Pero de hecho te preocupó advertir que no existía director
ni focos ni nada; sólo gente mirando a un muerto, a un atropellado, a ti, o vete a saber a quién. Cogiste el
papel que aferraba el cadáver y te arrastraste bajo aquella gente. ¿Verdad que
por un momento te sentiste muerto cuando, agachado, miraste a los ojos que
curioseaban y resulta que se clavaban en los tuyos? Qué mal rato, ¿verdad?