LOS SENOS SOÑADOS DE RAMÓN
En la España actual y
ampliaría el campo al mundo actual tan llenos de miserias, espionajes ─¿tan difícil resulta
separarse de la política de Bush, señor Obama?-, hipocresías y una torticera
interpretación del servicio público conviene rebuscar en otras disciplinas para
encontrar consuelo y sosiego y si fuera posible un chispazo de genialidad que
alegre nuestras vidas. La depresión puede curarse o al menos paliarse con un
lectura al voleo de cualquier texto del prolífico Ramón Gómez de la Serna,
quien tengo para mí que cuando escribió el libro al que haremos mención los
senos únicos de los que podría tener referencia serían los de la periodista
Carmen de Burgos, Colombine,
presumiblemente nutricios, por abundantes, a tenor de los 21 años que la
separaba del prolífico e inquieto escritor.
El descubrimiento de su
obrita Senos en una librería de viejo
de Buenos Aires espoleó mi interés que se tradujo en un artículo de periódico,
como el que sigue.