Cuando se abren las compuertas del cielo
Quien no haya
vivido una lluvia en ese inmenso jardín que es América, según nos cantaba Nino
Bravo, no sabe lo que es llover, tifones y monzones aparte, pero también más lejanos
y ajenos. Quien no haya asistido a una tormenta eléctrica en el país de la
Pampa desconoce el temor que se puede sentir ─terror diría─ ante la Naturaleza
desatada convertida en un Vulcano cabreado, blasfemando a base de rayos y
relámpagos, amedrentando con un trueno incesante, un rodillo que arrastraran
los dioses todos por los caminos sin empedrar de los cielos. ¡Rediós, qué
espanto!