EL GOLPE DE AGOSTO
(Del libro en preparación La cópula de la libélula)
Aquel
martes de agosto de 1991 la mesa estaba al completo. Cada segundo día de la
semana, periodistas argentinos, agregados de prensa de las embajadas,
corresponsales europeos y algún invitado ocasional se daban cita en el Club
Español de Hipólito Yrigoyen, el flanco derecho de la Avenida de 9 de Julio de
Buenos Aires, para una comida de confraternización en la que se solían suscitar
temas y debatir la política menemista del momento. Era una convocatoria libre,
con sedes sucesivas y que ahora se celebraba en un reservado del comedor del
Club, un hermoso edificio de principios del siglo XX decorado con mármoles y
mobiliario de los tiempos de la Argentina rica, en el que nos instalaban una
mesa alargada con diez sitios que solían bastar e incluso sobraban las más de
las veces. Como elenco estable se encontraban el patriarca Rudni y Pablo
Gusani, ya fallecidos, Rogelio “Pajarito” García Lupo, Isidoro Gilbert, y algún
corresponsal de la agencia cubana de noticias. Era una mesa claramente
izquierdista en la que sin embargo los periodistas independientes, liberales o
decididamente conservadores se encontraban también a sus anchas compartiendo la
picada previa a una paella de desigual factura.